Propuesta para Hotel La Cabrera
NEIVA · HUILA
Carlos es un huésped corporativo que viaja por trabajo una vez al mes. Así se comporta su reserva en un alojamiento sin sistematizar, y así se comporta con la plataforma.
Un solo recorrido del dato: se captura una vez, se trabaja en la capa comercial y se entrega lista al sistema que opera el hotel.
El dato entra una sola vez y viaja en una sola dirección. Nada de lo que hoy funciona en Bamboo se toca, se duplica ni se reemplaza.
La misma reserva vista por carriles: qué hace el huésped, qué hace Nodo solo, dónde entra una persona y qué recibe Bamboo.
Las cinco etapas tienen respuesta automática de base.
Su equipo valida y aprueba; el trabajo repetitivo no le llega.
Recibe una reserva completa, no una consulta a medio resolver.
Con el número del hotel y no el celular de alguien. Quien atiende ve la disponibilidad real, todo lo que ese huésped ha hecho antes y lo que el sistema ya le envió.
Cada solicitud marcada como perdida obliga a escoger un motivo. Por eso esta gráfica existe desde el primer mes.
Uno se encarga de que el día salga; el otro, de que el hotel vea lo que está pasando. Los dos sugieren y esperan aprobación.
Ninguno de los dos envió nada hasta que una persona del hotel dijo que sí.
Una sola conversación real. Mire cómo, a medida que avanza, se va cumpliendo todo lo que Nodo sabe hacer.
Responde a las 11 de la noche y los domingos, sin que nadie esté conectado.
Sabe quién es, qué convenio tiene y cuántas veces ha estado.
Mira el calendario antes de responder. No promete lo que no hay.
Deja la reserva lista con habitación, tarifa y fechas.
Una excepción o una negociación no las resuelve solo: las escala.
Una sola pregunta define el camino. Cualquiera sea la respuesta, hay salida.
Nodo crea la reserva dentro de Bamboo.
Disponibilidad y reservas por archivo.
Recepción la carga en un paso.
Los tres funcionan · El precio no cambia · Se puede subir de nivel después
Instalamos el asistente de NodoTech en el sitio actual del hotel. Todo lo que entre por ahí cae en la misma bandeja que WhatsApp y las redes.
El visitante lee, no encuentra a quién preguntarle y se va. No queda registro de que estuvo.
El visitante pregunta, recibe respuesta y queda como solicitud con nombre, fechas y responsable.
Con conexión de nivel 1 el asistente confirma en firme. En los niveles 2 y 3 toma la reserva como provisional y recepción la confirma en minutos — así el hotel nunca queda sobrevendido.
El huésped transfiere y manda su comprobante, como hoy. La diferencia es que queda pegado a la solicitud y alguien lo valida con nombre y hora.
Por WhatsApp o por el canal donde nació la conversación.
No en un chat que hay que buscar tres días después.
Contra el banco. Validado o rechazado, con responsable y hora.
El saldo se recalcula y pasa a entregarse a Bamboo.
Si no llega el comprobante a tiempo, la solicitud se marca sola y recepción decide si libera la habitación.
Cuánto se recibió, cuánto falta y qué reservas siguen sin garantizar, en una sola vista.
Si su pasarela lo permite, se puede enviar un enlace de cobro desde la conversación. Se evalúa en la implementación y no hace parte del alcance base.
El motor de Bamboo cobra las reservas que entran por su web. Las que nacen en una conversación no las cobra nadie — y esas son la mayoría.
No entregamos un panel genérico: en la implementación definimos con la dirección qué mirar, cómo agruparlo y cada cuánto revisarlo. Así puede quedar.
Qué indicadores importan, en qué orden y con qué comparación.
La dirección ve el negocio; recepción ve su turno y sus pendientes.
En la revisión trimestral se agrega, se quita o se reordena lo que haga falta.
Cifras de ejemplo. La demora suele ser la primera causa de pérdida — y la más barata de cerrar.
Preferimos decirlo desde el principio. Un alcance escrito evita las conversaciones incómodas del mes tres.
Un responsable de contacto, los accesos a WhatsApp y redes del hotel, las tarifas y convenios vigentes, el contacto de soporte de Bamboo y cuatro sesiones de una hora.
El hotel sigue atendiendo consultas todos los días. La salida en vivo se hace con nuestro equipo acompañando el primer turno completo.
Un hotel opera 24 horas. Estos tiempos van en el contrato: no dependen de la buena voluntad de nadie.
Grupo directo con el equipo que implementó el hotel. Quien contesta ya conoce su operación.
Procedimiento escrito para seguir atendiendo consultas si la plataforma no está, y cargarlas cuando vuelva.
Copia diaria exportable, y todo lo nuevo de la plataforma hotelera llega sin costo adicional.
Canales unificados, bandeja de entrada, ficha e historial del huésped, pipeline de solicitudes, agente de IA, automatizaciones, validador de comprobantes, métricas comerciales y de servicio personalizadas, soporte y actualizaciones.
Las cuatro semanas del plan: descubrimiento comercial, conexión de canales, parametrización de tarifas y convenios, gestión del nivel de conexión con Bamboo, capacitación por rol y acompañamiento en sitio durante la salida en vivo.
Instalación del asistente en el sitio del hotel, conexión con la bandeja, parametrización de tarifas y disponibilidad para cotizar, y enlace de pago dentro de la conversación.
Valores en pesos colombianos con IVA incluido. La pasarela de pagos cobra su comisión por transacción y el consumo de plantillas de WhatsApp lo cobra Meta según su tarifa — ambos independientes de esta inversión.
Si a las cuatro semanas no todo funciona en la operación real, reembolsamos íntegros los $4.570.000.
Anual, con aviso a 60 días y valor congelado dos renovaciones.
Todo es de La Cabrera y se entrega exportado si deciden no continuar.
Implementación y web contra hitos; la licencia al inicio de la vigencia.
Quedan por fuera del valor: pasarela de pagos, plantillas de WhatsApp, dominio y proveedor de facturación electrónica si el hotel decide cambiarlo.
El paso 01 no cuesta nada y no compromete a nada. Es una mañana con su equipo, y de ahí sale la propuesta final con cifras suyas.